Llegan las elecciones. El día 9 de marzo, es el día grande de la democracia, una gran fiesta, y, cada vez, tengo más claro por que al día de elecciones se le llama así.
Dos o tres meses de precampaña, un mes de campaña electoral, y el día 9 acaba todo. ¿No es para celebrarlo? Yo, incluso, estoy dispuesto a ir de botellón (no se lo digáis a nadie) para celebrar que esto acaba.
Me gusta la política. Tonto que es uno. Pero ver como se inventan nuevas formas de rebajarse públicamente para conseguir el poder, por parte de algún político que en un principio, creía más inteligente que el resto, me desanima.
¿Que quién es el político? Como diría Peter Griffin: no diré quien es, pero no es ni Rajoy, ni Llamazares, sino ZP.
No, no me he caído de un guindo. Se que todos quieren ganar y solo ganar, incluido ZP. Lo único, es que esperaba que el PSOE y ZP regalaran besos, no que se prostituyeran de manera descarada.
Cuatrocientos euros por ciudadano que cotice si ganan las elecciones. Seis mil millones de euros que el estado dejará de recaudar, y que podrían ser invertidos en servicios, y, aunque esto, sea para "cagarse", no me refiero a ese tipo de servicios.
La verdad, entre la rebaja de impuestos del PP, y esto, me encuentro entre la espada y la pared, y, por cierto, en esta ocasión, la espada no es el PP, sino el PSOE. Pensar que la rebaja de impuestos del PP es para las clases bajas, y que esos 400 euros de regalo son para todos igual, más ricos y más pobres que trabajen por cuenta ajena, me confunde, ¿será que al PSOE le sobra la "S" socialista? Entonces quedaría POE, como el maestro del terror, le queda bien, la verdad.
En definitiva, como las cosas sigan así, creo que empezaré el botellón desde ya y hasta el 9 de marzo. Al fin y al cabo, no está prohibido ir a votar borracho, como así lo demuestran los más de 12.000 votos que recibió La Falange en 2004.
Aclaración 1: quiero dejar clara mi condena contra los botellones... y las descargas p2p y..., no, que va, es broma.
Aclaración 2: al insinuar que 12.000 personas votaron a La Falange, estando ebrias, no era mi intención ofender a las personas que gustan de la compañía habitual del dios Dionisos.
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